Carta a los equipos de salud 

Por Martina Dentella  |  16 de marzo de 2020 (12:11 h.)

En diciembre leí Hiroshima, de John Hersey. No sé por qué no lo subrayé. Lo lamento ahora que busco a destiempo algunas líneas. 

Después de la explosión de la bomba atómica, en algunos Hospitales, ocho médicos se ocupaban de atender a más de diez mil pacientes. 

Sasaki, uno de ellos, fue el único médico ileso del personal de la Cruz Roja. No tuvo tiempo de pensar, buscó vendajes. Todo era un caos. Cometió tantos errores que agarró un par de anteojos de la cara de una enfermera herida, que eran mejor que nada. Dependió de ellos durante un mes. Trabajaba sin método, con el hospital atiborrado, que se llenaba más y más. No dormía. Estaba descalzo y apabullado. Dejó de comportarse como un cirujano y se transformó en un autómata que mecánicamente limpiaba, untaba, vendaba, limpiaba, untaba, vendaba.  Hersey hace de los cientos de reportajes a esa población, uno de los libros periodísticos mejores escritos. 

La tecnología nos permite ser testigos de casi todo. Algunos videos de integrantes del equipo de salud en Italia muestran a médicxs, enfermerxs, secretarixs intentando dormir los cinco minutos urgentes, los que definen ser o no ser. 

La manifestación de los residentes en Buenos Aires, de hace un par de semanas nada más, nos mostró las condiciones laborales a las que son expuestos. Hicieron un montón de ruido, nos conmovieron y lograron no retroceder un paso atrás. 

Todxs tenemos un amigx-conocidx médicx al que vemos dejar el alma frente a los libros, para enfrentarse finalmente a su destino de ser parte de un sistema de salud que quita vida a destajo. Ellas y ellos resignan sus mejores años por una causa: la salud de lxs demás. Así, sin romantizar. También quedan expuestos al desconcierto en el que estamos todxs. 

Con todo patas arriba y fuera de control, quién no colgaría el ambo al mismo tiempo que grita "Hasta acá llegó mi amor”. 

Hay un refrán que cita Hersey, que los japoneses le transmiten a lxs jóvenes que se preparan para ser médicxs que dice: i wa jinjutsu: “La medicina es el arte de la compasión”. 

Por eso, gracias.

Más acciones: