15:21 h. Martes, 16 de julio de 2019

Las caras de siempre y encuestas optimistas

CANDIDATO EN APUROS  |  10 de abril de 2019 (10:19 h.)
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A pesar de la buena predisposición que el precandidato del PJ le pone al inicio de campaña, cada día que pasa queda más en claro que al peronismo se le pone cuesta arriba cristalizar la imagen de una supuesta renovación. El lunes se llevó a cabo otro plenario en la casa del Pasaje Beltrán donde el aliento llegó de una encuesta encargada a la consultora que más acertó en 2015 y 2017 -Ricardo Rouvier y Asociados- que posiciona a Ciminelli en segundo lugar y, aunque lejos de Aiola, muestra como al intendente lo tira para atrás Macri, mientras que una PASO civilizada de los diferentes sectores del justicialismo podrían devolverle la posibilidad de ser gobierno.

Todo en el plano de hipótesis y números, pero todavía la materia pendiente del justicialismo de Chacabuco es poner en evidencia que hay una propuesta superadora en términos de recambio de figuras y prácticas políticas. Ahí es donde el candidato sabe que juega la carta más difícil porque su lanzamiento fue gestado con una mochila a cuestas. Ciminelli es el único nombre que podía equilibrar la balanza de las disputas internas del peronismo local que, por ahora, solo se emparejan en función de expectativas que podrán, o no, cumplirse. Eso no asegura que el retorno al poder no sirva para reavivar las llamas de viejas heridas por batallas de espacios, que pueden terminar implosionando en el corazón de una futura gestión. Le pasó a Mauricio Barrientos, quien a pesar de llegar en un contexto de mayor fortaleza política, no pudo aplicar las medidas correctivas que eran imprescindibles en ese momento. Lejos de ese objetivo, la guerra de trincheras terminó erosionando su mandato, dañando a la acción de gobierno y por último frustrando el retorno de Darío Golía.

Ese lastre, esa mochila pesada, la reconocen y la llevan como pueden cada uno de los principales actores de ese espacio. Por eso los ejes de campaña buscarán hacer anclajes en dos o tres cuestiones puntuales. La primera, y de manual, es pegar a Víctor Aiola con Mauricio Macri; la segunda es resaltar la incuestionable honorabilidad del candidato Ricardo Ciminelli, para finalmente encargarle a este último que en su discurso le hable a la juventud como si ahí apareciera la foto que ilustra la imaginaria renovación. 

Algo de eso empieza a ocurrir en los plenarios que ya son habituales los días lunes. “Quiero agradecerle a los jóvenes que nos acompañan y decirles que juntos tenemos la fuerza y la frescura que ustedes nos transmiten” dijo Ciminelli, aunque los primeros planos no se condicen con el auditorio al que parece estar hablando.