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  • miércoles, 02 de diciembre de 2020

Caramelos de madera

Los dichos de Alberto Fernádez sobre la posibilidad de otra reelección para los intendentes. “Excelente”, wathsappearon en el Palacio Municipal. “Caramelos de madera” dijo el periodista y cómico Jorge Asís. Aiola necesita esa esperanza para ordenar la tropa y conseguir un valiente que ponga la cara el año próximo. Además, supone que su eventual candidatura para 2023 afectará los planes de Golía. El Vicepresidente de Ferrocarriles tiene dos certezas, una es que será candidato en cualquier caso. La otra, es que el peronismo se debe una elección interna para contar porotos. Los radicales que se cansaron de promesas y quieren discutir las bancas y sillones de importancia. Un tercer mandato sería un desafío compartido. Esta vez el que mira para atrás es Aiola.

Caramelos de madera

Por Alejo Dentella

 

En una semana donde las buenas noticias tímidamente anuncian que puede empezar a cambiar la suerte, Alberto Fernández les tiró un centro a los Barones del conurbano. Un “caramelo de madera” según el periodista-humorista Jorge Asís. En un asado de compañeros, en la ciudad de Avellaneda, el presidente dijo que no hay motivos para que si el pueblo los elige, los intendentes no puedan ser reelectos más de dos mandatos. Abrió la puerta a voltear la ley Vidal 2016 que prohíbe la rereelección. A los pocos minutos desde el entorno súper íntimo de Víctor Aiola le dijeron a este cronista, “excelente Alberto”, “algunos no van a poder dormir tranquilos”. Está claro que varios empezaron a chupar el caramelo. Aiola mandó a hacer una partida en serie y lo va a repartir entre propios, mientras espera que Darío Golia también se sume a la ronda.

 

Tranquilizar a la tropa

 

Después del autoaislamiento, Aiola volvió a la calle. Busca recuperar protagonismo y poner en marcha la campaña de 2021. Es legislativa, de medio término de su último mandato según la ley que votó su senador. Difícil será borrar con el codo lo que aprobó con dos manos. 

Cualquiera que conozca de cerca al intendente sabe que no está pensando en su nuevo probable mandato 2023. Esta jugada del presidente para calmar las fieras que no imaginan un destino sin poder, le vino al pediatra como anillo al dedo. Frena la pelea por la sucesión, buscará convencer a un candidato a concejal que le ponga el cuerpo el año que viene y le da aire para acomodar la tropa dispersa. De ánimos caídos y descreída de falsas promesas, agrega este cronista. Además, Aiola supone que si se alienta la fantasía de su próximo mandato, inmediatamente Darío Golía podría cambiar de planes.

 

Es por todo, es ahora

 

Lejos de lo que puede suponer el Jefe Comunal, el vicepresidente de Ferrocarriles ya decidió ser protagonista central de las elecciones del año próximo. Recuperar la centralidad del territorio y discutir un nuevo liderazgo en el peronismo, son las cuestiones que por ahora lo movilizan. Ese ordenamiento, según Golía, debe ser a través de una disputa electoral interna donde cada uno pueda mostrar lo que tiene. El refrán es leyenda viva, lo mismo que el peronismo. “El que gana conduce, el que pierde acompaña”. Hasta acá Julián Domínguez debió hacer malabares y algo más para evitar que la sangre llegue al rio. Es el momento de jerarquizar de acuerdo a la suma de porotos de cada quien. Luego vendrán otras batallas, dicen Los Proyectando.

 

Las bancas y sillones en disputa

 

Golía pelea por volver a ocupar una banca en el Concejo Deliberante. Desde ahí piensa reconstruir la utopía. Un mandato de concejal, dos veces intendente, cuatro años legislador y un piso de votos que nadie estima en menos del 40 %. Su regreso al deliberativo podría devolver aquellos acalorados debates de los ‘80 y ‘90. Trapitos al sol para todos y todas.

Los radicales también sueñan con bancas y no precisamente de concejales. Aiola necesita reordenar gran parte de la tropa que por distintos motivos se desperdigó durante estos cinco años de mandato. Chacabuco es un pueblo radical, bastante gorila. Es un ayudín para quien pueda contener ese electorado. La historia del pago chico está escrita por la alternancia. De ambas veredas deberían compartir la preocupación. Como sumar los pedazos. En ese entendimiento, hay al menos dos cuestiones que unifican a muchos radicales que seguramente en marzo votarán en contra del Radividalismo. El apellido Macri y la injusticia en la distribución de los cargos de privilegios. El próximo año también se definen las reelecciones de la banca en el Senado y el directorio del BAPRO.

 

La misma carrera

 

Víctor Aiola sueña con un destino que lo transporte más allá de la ruta 7. Ambición desmedida para años de vacas flacas que deberá enfrentar la sociedad PRO-Radical. De última no va dejar esta profesión. Intentará nuevamente la reelección, si la ley y sus energías se lo permiten. Aiola comenzó su segundo mandato con la declaración de la Emergencia Económica Financiera. Nunca mejor dicho. Falta de inversión pública, salarios a la baja, regateo a proveedores y desfinanciamiento en la prestación de servicios públicos esenciales. Solo por enumerar. La lista es más extensa. A eso se suma que los gobiernos nacional y provincial juegan con otra camiseta. Por eso no es lo mismo gritar “Aiola es Macri carajo” en el año 2017, que cacarear hoy en contra de la vacuna. 

A diferencia de lo que ocurrió en 2015, DG vuelve con ganas de volver. “Con Darío no alcanza, sin Darío no se puede”, repiten a coro. Por adentro, harán lo imposible para impedirlo. De su piso electoral, de su fortaleza para enfrentar esas dificultades y de la capacidad que tenga el Proyectar para mostrar las cartas de una renovación en serio, dependerá su futuro. 

Uno atesora los dos mandatos cumplidos, el otro recién lo está transitando. Habrá pelea por el tercero o caramelos de madera para las y los chacabuquenses.