07:29 h. Viernes, 06 de diciembre de 2019

Caperucita Roja y el Lobo Feroz

Por Rafael Barrientos

PUBLICACIÓN PEDIDA  |  25 de noviembre de 2019 (12:23 h.)
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El relato de Caperucita Roja y el Lobo Feroz es una narración metafórica donde los personajes son Caperucita, su abuela, el lobo, que es el mandamás del bosque, y un cazador. Tiene como destinatario generalmente al niño pero en este caso está dedicado a todas las personas. 

Para relatar la fábula voy a contarles cómo me imagino al Lobo Feroz. Se considera el de mayor autoridad en el bosque por su ferocidad; es muy arrogante, autoritario, habilidoso engañador y aprovechador de los más débiles; imagínense que a los demás animalitos les cobra estacionamiento y peaje para circular por el bosque. 

Este lobo es tan soberbio y aprovechador que algunos accesos al bosque que habían construido otros, tuvo la desfachatez de inaugurarlos él con bombos y platillos. 

El cuento original del siglo XVII no incluía a un lobo sino a un asaltador, y los hermanos Greimm decidieron incluir al lobo en lugar del malhechor. 

Un día cualquiera, la madre le pide a Caperucita que le lleve a su abuelita que está enferma, unos remedios y alimentos. Como la abuela vivía cruzando el bosque su madre le recomienda, que dados los peligros, no se detuviera en el camino, ni se distrajera. Pero en su marcha la encuentra el lobo, y viendo que esta era una inocente niña que la puede engañar, le pregunta dónde vive su abuela y la desafía para ver quién llega más pronto hasta la casa donde vive. Obviamente que el lobo astuto, elige el camino más corto y llega primero. Entra a la casa de la abuela con engaños y se come a ella de un solo bocado; inmediatamente toma la ropa de la anciana, se disfraza de ella y se acuesta en la cama a esperar a Caperucita. Cuando ella llega, el lobo trata de imitar a la abuelita y le pide que se acercara para así saltar sobre ella y devorarla también. 

Un cazador que pasaba por el lugar, encuentra al lobo tirado en el suelo quejándose con el vientre muy hinchado; el buen hombre con su cuchillo de caza, le abre la panza al animal y encuentra allí todavía con vida a Caperucita y la abuelita; cuando lo va a coser, también ve en el interior del lobo dos bolsas completamente vacías que habían contenido dinero, una decía Fondo Educativo y la otra Fondo para Obras Públicas.