11:13 h. Miércoles, 24 de Abril de 2019

“Los caminos rurales están menos diez puntos”

Juan Carlos Moro es productor rural de tiempo completo y de tranqueras adentro. Trabaja y vive en el campo junto a su mujer, el mismo lugar donde hace poco tiempo recibieron a la Gobernadora de la provincia de Buenos Aires. Moro es uno de los miles de productores que habla de lo suyo, porque sabe, porque tiene pleno registro del metro cuadrado que lo ocupa y lo preocupa los 365 días del año.

QUÉ DICE EL CAMPO​  |  22 de Marzo de 2019 (12:26 h.)
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En el momento que comienza la cosecha gruesa tan esperada, aparecen las voces de los grandes productores y terratenientes y le dicen al gobierno "Si no cambian, esto va a reventar y va a ser un desastre". ¿Cuál es la situación? 

Estoy de acuerdo con lo que dijo Mario Llambías. El país está a la expectativa de una gran cosecha y no sé si va a ser gran cosecha, porque hubo muchas zonas con problemas como el sur con las heladas tardías, en Santa Fe las inundaciones, no sé si la zona buena va a compensar a la zona de desastre. En esta zona tenemos buen cultivo, ya sea maíz, soja, pero todavía falta para cosechar, y nunca hay que contarle los pollitos a la gallina antes de que empiecen a nacer. Las inclemencias del clima juegan mucho con nosotros, somos una producción a cielo abierto y corremos riesgo desde el primer día que ponemos la semilla hasta que la sacamos, así que es muy difícil y más con la situación económica que está viviendo el país, donde compramos en dólares y vendemos en pesos, tanto la leche como el grano.

En el imaginario colectivo de los que vivimos en el pavimento, creemos que a ustedes siempre les va fantástico. Supongamos un productor intermedio de entre 80 y 200 hectáreas, todo le sale redondito, termina la cosecha, la vende y agarra la plata. ¿Cómo resuelve su situación hasta acá y de acá para adelante? Porque ustedes después tienen que funcionar todo el año y volver a ponerle plata a la tierra.

En el caso nuestro tuvimos un fracaso de cosecha por sequía y los rindes fueron malos y no alcanzamos a cubrir la campaña anterior, o sea que ese gasto que no alcanzamos cubrir lo pateamos para la cosecha que viene. Ahora, cuando cosechemos tenemos que levantar las deudas que dejamos de la cosecha anterior más los gastos de producción de esta cosecha y después tenemos que vivir y volver a sembrar. Es muy ajustado. Los precios no son tan malos pero los gastos son muy grandes y la presión tributaria también. No es fácil vivir en el campo y vivir del campo. Yo soy un productor que no tiene colchón para acostarse, estamos durmiendo en una colchoneta. El productor pequeño la tiene cuesta arriba.

¿Creés que, siguiendo una mirada positiva, uno puede pensar que el resultado promedio de esta buena cosecha, puede reflejarse en la realidad económica y comercial de la ciudad? Me refiero a si puede llegar a haber parte de esos recursos que se vuelquen en el pueblo.

El productor nunca se guardó la plata en el bolsillo o en la cajita de ahorros. El productor, cuando cosechó y le fue bien, lo primero que hace es pagar los insumos de la cosecha y después guardará algo para tirar y seguir viviendo porque hoy en día cuesta mucho, pero la plata no se la queda, el pequeño productor no puede especular, y aparte, si le queda, es muy poco. Tal vez podrá llegar a cambiar una camioneta, a arreglar la casa, pero no hablemos de que va a comprar una camioneta 0km o un departamento porque no llega nunca, vamos siempre detrás del vagón.

¿La.presión tributaria se siente? 

Es muy grande. En este momento a mí no me ha llegado ningún apriete judicial pero sí, exigen pagar impuestos inmobiliarios, tenés recargos, los recargos son mortíferos y el tema de los caminos si no pagas la tasa no te prestan el servicio, y si lo pagás tampoco te lo prestan, entonces es muy complicada la situación.

El estado de los caminos rurales en plena cosecha

"Menos diez. Es un tema que me preocupa por todo, porque estamos en víspera de cosecha, si están arreglando alguno yo no lo vi, y se tendrían que haber arreglado hace dos o tres meses para que la tierra del camino se asiente y después mantenerlo para que podamos sacar la cosecha. En mi caso, de la esquina del camino donde están sacando tierra de la cantera hasta mi tranquera, lo hice arreglar yo por mis propios medios porque me preocupa que se viene la cosecha y no sé cómo la voy a sacar. El camino es angosto, lleno de charcos y huellas. Los camiones llevan treinta mil kilos, no es fácil transitar en un camino que está en pésimo estado. Yo me hice cargo e hice arreglar el pedazo de camino que me queda, pero lo tuve que arreglar yo particularmente, la Municipalidad no se preocupó por este problema."