22:31 h. Miércoles, 11 de diciembre de 2019

“El cambio real es la conciencia de la gente”

Durante la campaña electoral del 2015 acompañamos a los distintos candidatos locales en sus recorridos. Visitamos a vecinos y vecinas y contamos el ida y vuelta que cada partido construye en las caminatas donde intentan pelear voto a voto. Ayer arrancamos en la Plaza San Martín en el puesto callejero del Nuevo MAS. En esta nota reflejamos la experiencia de la militancia y los candidatos que llevan a Emilio Almada como precandidato a Intendente de Chacabuco. 

CRÓNICA CON LXS CANDITATXS  |  05 de agosto de 2019 (08:56 h.)
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Por Martina Dentella

La gente se amontona y circula por la plaza. Los candidatos a concejales del Nuevo Mas Marcela Ricca y Jorge Sala se ubican en un rincón frente al monumento de San Martín para repartir boletas y charlar con las vecinas y vecinos que se acercaron a celebrar el aniversario de Chacabuco. 

No son parte del discurso hegemónico, de hecho trabajan puertas adentro para lograr romper la barrera de la lógica neoliberal y el sentido común con convicciones inamovibles. El parlante alcanza su máxima potencia y suena el cancionero del espacio y las propuestas en la voz de lxs candidatxs. Están orgullosos de su candidata Manuela Castañeira. 

“Nuestra apuesta es a un voto válido, no al “voto útil” que intentan instalar” dice Jorge, mientras ofrece el volante con las propuestas del partido. Que la crisis la paguen los capitalistas, reincorporación de todos los despidos bajo el macrismo, no al pago de la deuda externa y aborto legal ya, son algunas de las consignas que figuran en primera plana.

“Hay un esfuerzo por instalar que la campaña está polarizada y no es así”, dice el candidato en segundo término y continúa entusiasmado: “Nosotros usamos las elecciones para que nos escuchen, para que nos conozcan, creemos que ningún candidato puede resolver los problemas de fondo, que la única forma de salvarnos es entre todos y esta es una gran posibilidad de acercarse, de no ser irresponsable, el cambio es de fondo, el cambio real es la conciencia de la gente”. 

“Yo las voto siempre, y además estoy a favor” comenta una joven mientras continúa su paso y señala el pañuelo verde que Marcela Ricca tiene colgado en su cartera. La candidata le hace un guiño. 

A los pocos minutos un hombre se acerca y le pide una la boleta, le quiere decir algo pero da vueltas. Marcela lo anima, “¿Nos va a acompañar?”. El sonríe. Le cuenta que militó en el MAS en el ‘82, la época del Viejo MAS, que ya está grande pero lo recuerda con cariño. La conversación va y viene en fechas y personajes históricos del partido. Finalmente se despide y pide la boleta para la hija "Es simpatizante de ustedes". 

Una mujer mira el pañuelo y pide la lista. Los partidos de izquierda se ocuparon de sostener los pañuelos verdes durante la campaña. 

“A nivel de lucha el mejor ejemplo en Argentina son las jóvenes por el aborto legal seguro y gratuito, es la mejor organización independiente, ojalá no se burocratice, porque es lo que puede llegar a salvar no solo a las mujeres sino a la sociedad, son un ejemplo de forma de organización”, explica Jorge. 

“Hay mucha simpatía. No somos los candidatos del sistema. Nosotros decimos cómo hay que hacerlo. Que es lo que nadie sabe decir”. 

La izquierda conoce la derrota en términos electorales. Jorge insiste en que “Cada reincorporación de un compañero que se queda en la calle, cada logro que implica un acampe, es una victoria para nosotros” y asegura que solo por eso vale la pena para luchar toda la vida desde la izquierda, “La izquierda es la única que está siempre que hay una toma, una lucha, un reclamo justo”. 

Marcela se mete, cuenta que ayer la llamó una vecina del barrio Alcira de la Peña para pedirle que se tome un rato a charlar con su hija, que quería votarlos. Ellos se acercaron para conversar con la jóven y aprovecharon para recorrer el barrio. El voto de izquierda requiere conciencia y la conciencia requiere conversación. 

El camino es conseguir que más gente se sume a la lucha, entienden que es un proceso lento y quizás el camino más difícil. “Tenemos un límite de principios que no los cruzamos jamás como lo hacen los partidos patronales” dice el candidato. 

El sol baja y el frío se empieza a sentir. Una nena se acerca a pedir una boleta y la candidata le responde “A vos te falta un tiempo para poder votar, pero le podés leer las propuestas a mamá”. Se va contenta con su papel en la mano y su madre sonríe. 

La conversación descontinuada apunta a la estructuras de las campañas. La cronista pregunta si sirve sostener los métodos convencionales. Marcela Ricca, como vecina y trabajadora da una respuesta clave: “Creo que en ese sentido el mejor lugar para hacer campaña es la góndola de lácteos del supermercado, si me pongo una campera y guantes y me paro a hacer campaña creo que ganamos las elecciones, es angustiante ver lo que cuestan las cosas”. Hace pocos días en el supermercado escuchó decir “Tendría que haber más días de descuentos” y ella contestó en voz alta “Tendría que haber un sueldo mínimo para comprar lo elemental cuándo y dónde queremos”, y al relato le suma su visión sobre la supervivencia de los viejos almacenes de barrio, a los que les toca competir contra las propuestas de los bancos del estado. 

Jorge sigue repartiendo entre el espectro jóven y encuentra una gran aceptación. “Si todos nos recibieran así somos gobierno” sonríe Marcela.