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  • viernes, 26 de febrero de 2021

A buscar información debajo del agua 

Google blanquea su rol dentro de las lógicas del poder y la comunicación. En los últimos días se anunció el acuerdo comercial entre el gigante y algunas firmas que concentran la comunicación audiovisual en Argentina como La Nación, Grupo Clarín, Editorial Perfil, Grupo Octubre, Grupo America, Grupo Crónica, Grupo Indalo, entre otros. Por primera vez Google pagará por acceder a sus contenidos y mostrarlos en las primeras posiciones de búsqueda. El acuerdo será a través de Google News Showcase. En diálogo con este medio opinan -desde distintas ópticas- los periodistas y comunicadores Gustavo Porfiri, Marcelo García, Juan Manuel Blaiotta y Claudio Nuñez. 

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A buscar información debajo del agua 

Son solo cuatrocientos los medios de noticias de varios países que han firmado acuerdos para que su contenido aparezca en Google News Showcase. Si bien Perfil, La Nación y Clarín lo anunciaron como un acuerdo comercial propio, lo cierto es que la firma incluye a otros medios bien posicionados como Infobae, La Gaceta, Ámbito Financiero, Grupo Octubre, La Arena, La Nueva, La Opinión Austral, El Día de La Plata, El Diario de La Pampa, Diario Crónica, entre otros. 

La agenda pública gana cada vez más terreno en la web y sin ley de servicio de comunicación audiovisual y regulaciones en el ámbito de la informática, la realidad es que los ciudadanos y ciudadanas están cada vez más lejos de acceder a información de calidad. Para el periodismo independiente quedan solo instancias de resistencia. 

Juan Manuel Blaiotta, licenciado en Comunicación (UNLP), considera que se trata de “una muy mala noticia para la comunicación, para los medios en general”, aunque asegura que tampoco es algo que lo sorprenda, “porque de alguna manera ya viene pasando, es un ‘blanqueamiento’ de esta lógica, los que más pagan, los que tienen más poder o los más concentrados, son los primeros en las búsquedas de Google”. Para el periodista cuando “vemos o buscamos temas de coyuntura o relevantes de política nacional o internacional, los primeros medios que saltan son siempre los mismos: Clarín, La Nación, Infobae, y a nivel internacional también, con la misma lógica multimedial que tiene los mismos acuerdos que el Grupo Clarín o el Grupo Mitre en Argentina”. 

Blaiotta explica que en los últimos años “con la transformación digital y las redes, en algún momento se pusieron en tela de juicio los medios tradicionales y se planteó que las redes eran los nuevos medios de comunicación o que cada ciudadano tenía un lugar en la comunicación, pero de a poco se han ido cooptando esos medios también”.

Llegada a esta instancia cree que “Cambiar de buscador sería lo ideal, hay buscadores más independientes, pero no sé si sería la solución definitiva, y tampoco sé si impactará en la libertad de prensa sino en la monopolización de la palabra o de la información”. 

Por falta de tiempo, todos podemos “informarnos” a través de títulos, y la información nos va llegando, “hay una cuestión muy invasiva de parte de Google, esa especie de ‘on demand’ de publicidades, recomendaciones, perfiles compatibles, hay una conectividad que es un poco alarmante”, dice y asegura que “Google comienza a meterse en el juego político, y de la información, y agranda la brecha entre los grandes medios y los alternativos o independientes”. 

El periodista Gustavo Porfiri tiene un formateo original respecto de “la concentración de medios, que hoy es la direccionalidad en el paquete de información, el problema central es que se maneja como una mercancía más, eso implica que así como hoy tenemos problema con la lata de tomate que la manejan cuatro turros que fabrican la misma lata y controlan el precio, en esto pasa algo similar, es decir, al transformar la información en mercadería caemos en las reglas del manejo del monopolio”. En ese sentido, Porfiri es reacio a “estas concentraciones que arrancaron con el decreto de 1986 del Dr. Alfonsín que permitió bajar señales de aire y distribuirlas por cable y ahí comenzó la concentración en la televisión, de Cablevisión entre otros, ese proceso se viene acelerando permanentemente y el problema es que hoy manejan la mercadería llamada información, actualmente es de acceso muy direccionado”. 

Para el periodista “la intervención en estos casos debe ser muy fuerte, el Estado Argentino, nos sigue debiendo la Ley de Medios que nunca terminó de madurar, es hora de que nos pongamos a discutir cómo se va a regular el tema de los medios y dentro de los marcos del capitalismo que algunos ganen guita pero que el resto no quedemos afuera de esta terrorífica concentración”. 

Por otra parte, recomienda a sus pares que “se capaciten, se instruyan para buscar información debajo del agua, con medios locales o regionales que no dependen de esa feroz concentración”. 

En la misma línea, el periodista Claudio Nuñez asegura “No es monopolio pero se le acerca bastante. De esta forma el usuario no busca la noticia, se le impone”. En términos de libertad de prensa, para el propietario de Mass Radio este acuerdo ”No atenta contra la libertad de prensa pero sí marca una diferencia de poderío informativo y seguramente afecte a los medios más pequeños”. 

El licenciado en Comunicación Social (UBA), y docente universitario, Marcelo “Chata” García asegura a este medio: “Desconozco la medida, pero pienso ¿Cómo elegir de antemano los medios que no publican noticias falsas? Los medios perjudicados que quedan fuera de la lista sufrirían una censura previa. En todo caso deberían sancionar a los medios que lo hagan; y probablemente tengan problemas algunos de los que figuran en la lista”. 

Para García “el sistema de ponderación de los buscadores ya beneficia a ciertos medios de manera automática, y estos plantean sus estrategias informáticas para ganar exposición y son respaldados por sus consumidores”. El docente apunta algunas ideas que pueden aportar al debate; en principio la escuela tiene mucho que hacer: “debe enseñar a buscar fuentes variadas de información más allá de lo que quiera hacer Google, porque hay miles de formas de concentrar el discurso y marcar agenda”. También sucede -en palabras de García- que “las noticias no son falsas, sino que el uso que se hace con los datos ‘verdaderos’ está viciado de intereses no declarados. También pasa con los temas que se imponen en la agenda”. En ese sentido, la medida de Google “puede reforzar la instalación de agendas de los medios que se benefician de su política de ponderación de contenidos”. Por último, el licenciado señala que la educación puede manejarse con una agenda propia y tiene mucho para aportar en este sentido, “si no educa la escuela, educan los medios, pero si la escuela queda encerrada en los límites de las aulas, el espacio público se pierde”.