05:58 h. Sábado, 21 de septiembre de 2019

Apostar en la crisis

Materiales “La Calera” es una historia que ya tiene un cuarto de siglo y nació como resultado de optimizar la rentabilidad de un negocio anterior que explotaba su fundador, Hugo O. Belfortti. La empresa de camiones de su propiedad transportaba guano de pollo a San Juan y desde ahí regresaban con materiales para la construcción que se empezaron a comercializar en el actual domicilio de Urquiza 115. Hace algunos años llegó la compra del principal fondo de comercio local del rubro y su renovación con el nombre de “Casa Lusardi”. La idea de abandonar el complicado microcentro de la ciudad y de volver a sumar esfuerzos los llevó a pensar en la unificación de ambos comercios. En pocos días, y también como una apuesta en medio de una gran crisis, “La Calera” inaugurará su nuevo local de ventas en el Acceso Hipólito Yrigoyen 170. (

CRONICA COMERCIAL  |  03 de septiembre de 2019 (09:48 h.)
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Materiales “La Calera” comenzó a escribir su historia hace veintidós años. Hugo Belfortti, fue su fundador a partir de ensamblar la logística de su empresa de transporte que viajaba a la provincia de San Juan, donde se encuentran algunas de las cementeras importantes del país. 

Allí surgió la idea de poner un corralón, y traer los materiales de aquella zona. Él iba cargado con guano de pollo y volvía con cal y cemento y así comenzó este negocio familiar. 

Mientras tanto, Gabriela Belfortti estaba terminando la secundaria y fue parte del emprendimiento desde el primer día de “La Calera”. “Éramos tres locos -recuerda- mi papá, mi tío, un tío de papá y yo, obviamente ninguno sabía nada del rubro y fuimos aprendiendo a los tropezones, sobre todo gracias a la paciencia de los plomeros, que fue un poco la parte que más costó”. 

Después de un largo recorrido y reconocimiento comercial, llegó la compra del fondo de comercio de la casa de materiales más vieja de la ciudad. Ahí Gaby se mudó a la esquina de Mitre y Alsina donde se fundó la mítica “Casa Lusardi” . Gabriela se transladó con un pequeño grupo de empleados y lo encaró por su cuenta. “A mí me pareció personalmente un desafío que me gustaba, me parecía que con un poco de gestión se podía salir adelante con ese negocio, me interesaba la historia que tenía, y hoy es un poco lo que más me duele de dejar esa esquina, creo que es el negocio más antiguo de Chacabuco, con casi ciento cincuenta años de historia, pero fue una decisión de familia y mis expectativas fueron superadas y también la realidad es otra”. 

La decisión de unificar Casa Lusardi y La Calera en Hipólito Yrigoyen fue tomada después de una conocida tragedia familiar. Gabriela cuenta “decidimos unirnos de nuevo para seguir luchándola juntos como siempre”.

Por otra parte, dice “unificándonos sabemos que vamos a bajar costos en un momento tan difícil, frente a esta realidad del dólar que genera una incertidumbre tremenda”.

En un paralelismo con el 2001, que a la empresa le tocó atravesar, Gabriela recuerda que “Fue muy duro, pero la agonía fue más corta, en este momento estamos luchando, y sobre todo sin pensar en ganar, solo sobrevivir con el negocio. Hace muchos meses que venimos complicados, con las idas y vueltas del dólar es un tema, porque los precios varían continuamente, con cada subida del dólar las empresas aumentan sus precios, el dólar baja y la mercadería no baja, y cuando el dólar vuelve a subir, la mercadería vuelve a subir, esa es la realidad que vivimos hoy”. 

Con respecto a la volatilidad del dólar la empresaria dice “Actualmente nos encontramos con algo parecido a lo que fue el lunes después de las elecciones, con empresas que no nos vendían, otras que venden sin precio, o aumentos de todo tipo y color, la verdad es que nos sigue sorprendiendo y no de forma grata, tratamos de ponerle el pecho y de seguir”. 

La empresa familiar ha apostado e invertido en la ciudad de Chacabuco en un contexto de recesión, sobre esto Belfortti explica que “Salir con el negocio en medio de la crisis no fue pensado de último momento, lo veníamos planeando hace tiempo. Ya estaba la decisión tomada de mudarnos, más que nada por el tema del tránsito en el centro, los camiones que descargan en el centro era un tema preocupante, creo que fue lo que más nos hizo decidirnos para tratar de buscar otro lugar. El lugar lo habíamos comprado hace bastante tiempo, la decisión se fue dilatando, lo afrontamos con alegría pero preocupados por la situación del día a día. Esperamos que quien sea que tome la posta lo haga pensando en todos, en el que la está pasando mal, y en las PyMEs que tratamos de sobrevivir”.