21:47 h. Lunes, 20 de Noviembre de 2017

Cuatro Palabras

Antes de los cimientos

Los desajustes -o falta de unificación de criterios- son un denominador común en la ejecución de obras públicas municipales. El 15 de marzo el intendente Aiola firmó un convenio para la construcción de 272 viviendas y anunció: “cuando entregamos viviendas cumplimos sueños y damos trabajos de calidad”. Pasaron seis meses desde aquel anuncio y todavía no se avanzó con el proceso licitatorio. A la Cooperativa de Trabajo Fortaleza Ltda. se le contrataron tareas preliminares por casi cinco millones de pesos, pero se cayó el compromiso de otorgarle la adjudicación de las 272 viviendas por un monto cercano a los 250 millones de pesos. Nuevamente aparecen diferencias en el gabinete que alertan para evitar daños mayores. Al igual que el gobierno nacional, el ejecutivo municipal le resta importancia a las advertencias en tanto no impacten en la proyección electoral inmediata. A los que patalean les aseguran que después del 22 de octubre llegan los verdaderos cambios.

A SEIS MESES DEL ANUNCIO  |  11 de Septiembre de 2017 (00:16 h.)
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El 15 de marzo de este año, el intendente Aiola firmó un convenio marco para la construcción de 272 viviendas en nuestra ciudad. Además del Jefe Comunal, estaban presentes el Diputado Marcelo Daletto y el Secretario de Vivienda y Hábitat, Domingo Amaya, quien depende del ministro Rogelio Frigerio. La gacetilla municipal de esos días resaltaba los dichos de Aiola: “cuando entregamos viviendas cumplimos sueños y damos trabajo de calidad; hoy siento un enorme orgullo de llevar viviendas a Chacabuco y además hay un compromiso del Gobierno nacional de autorizar nuevas partidas presupuestarias para el mismo destino”. 

En verdad, Aiola acababa de firmar un convenio marco, dentro del progrma “Techo digno”, que requería aprobación del Concejo Deliberante. El mismo 15 de marzo, el Jefe Comunal mantuvo una comunicación telefónica con este medio en la que nos adelantó la buena noticia. Le preguntamos cuál sería el criterio de adjudicación, pensando en una alternativa para generar mano de obra intensiva. Ahí nos explicó que el sistema constructivo no era el tradicional y que la obra venía atada a un compromiso asumido con quienes impulsaron la propuesta, y además habían logrado la factibilidad de la concreción del proyecto. Textualmente Aiola nos dijo: “es una cooperativa que se acercó a través del vecino de Chacabuco, Arquitecto Juan José Rubino, con el proyecto en mano y realizaron las gestiones ante las autoridades nacionales para que se haga realidad”. Vale aclarar que Rubino se desempeña en el área de Unidad Ejecutora de Proyectos Especiales, dentro de la órbita de la Secretaría de Obras y Servicios Públicos de la municipalidad. 

En definitiva, hablamos de soluciones habitacionales atadas a una inversión cercana a los 250 millones de pesos, en un contexto de fuerte demanda de los vecinos por la casa propia.

Casas de telgopor

La segunda parte de la noticia se concretó a través de una conferencia de prensa en el Concejo Deliberante, en la que autoridades de la oficina de Obras Públicas, entre los que se encontraba el propio arquitecto Rubino, informaron sobre las características constructivas de las viviendas. Se trata de un sistema alternativo de construcción (vulgarmente se lo apoda como “casas de telgopor”) a través de paneles en seco que luego llevan una terminación de revoque con materiales tradicionales. La construcción de las viviendas se monta sobre una plataforma de hormigón y se incluye la totalidad de servicios de agua fría, caliente, gas y electricidad. No se dieron mayores especificaciones en cuanto a trabajos complementarios de infraestructura. La celeridad en la ejecución y el compromiso de contratar mano de obra local fueron los argumentos para amortiguar las críticas que apuntaban a desaprobar la propuesta de este sistema en la tierra del ladrillo.

Cinco millones en trabajos preliminares

Mientras se esperaba que el convenio subiera al Concejo Deliberante para su aprobación, se contrató de manera directa la ejecución de trabajos preliminares. Por una cifra cercana a los cinco millones de pesos, la Cooperativa de Trabajo Fortaleza Ltda. se comprometió a ejecutar tareas de desmonte, limpieza, rellenado y nivelación de suelo. 

No abundaremos en detalles porque nunca se dio información oficial al respecto. Lo cierto es que nos enteramos que esta es la cooperativa a la cual se refería el Intendente cuando nos dijo lo que contamos antes. Sin licitacion pública y también sin informar los detalles de tareas, se avanzó adjudicando trabajos por un monto cercano a lo invertido en la primera etapa de la tercer ala del hospital. La discrecionalidad en la contratación para el caso de tratarse de cooperativas está regulado por la ley provincial de Obras Públicas, pero esto no invalida la obligación de informar acerca del acto administrativo llevado adelante y de los valores de referencia en el mercado. 

Las viviendas a licitación

Por suerte, una vez el Concejo Deliberante llegó a tiempo y luego de que el convenio ingresara para su convalidación el mismo fue derivado a la comisión de Obras Públicas. Entre otras cuestiones se advirtió que en el proyecto no se acompañaban planos con los prototipos de viviendas para poder hacer evaluaciones técnicas y económicas. De cualquier manera, el cuerpo deliberativo aprobó el convenio marco pero -tanto el oficialismo como la oposición- coincidieron en la necesidad de llamar a licitación porque el monto de la obra (250 millones de pesos) lo amerita más allá de lo que la ley considera respecto a las adjudicaciones directas a cooperativas. 

Con o sin razón, esto causó malestar en las autoridades de la Cooperativa de Trabajo Fortaleza Ltda. que se hicieron visibles el viernes último.

Cobro de un certificado y discusión de fondo

Un representante de la Cooperativa Fortaleza se apostó en el municipio el último viernes por mas de cinco horas. Uno de los motivos era percibir el cobro de un certificado de obra (limpieza, rellenado y nivelación de terrenos donde se construirán las 272 viviendas) que se desprende de la contratación directa realizada y, por otra parte, manifestar el derecho al pataleo porque el municipio no cumpliría con el compromiso de adjudicar de manera directa la ejecución de las obras cuyo proyecto presentaron, impulsaron, y lograron que el ministerio de Infraestructura de la Nación finalmente aprobara.

Es habitual que distintos funcionarios del gabinete municipal tengan opiniones encontradas respecto a los actos administrativos vinculados a ejecución de obras. Más recelo aún guardan desde el área contable, donde en última instancia no se toman decisiones políticas, pero se termina poniendo el gancho para que lo contratado se termine pagando. Una vez más esto ocurrió el viernes último, cuando se decidió suspender el pago del respectivo certificado hasta la unificación de criterios. 

La reacción de la cooperativa no tardó en llegar porque la falta de disponibilidad de los recursos “hacían imposible cumplir obligaciones derivadas de los trabajos realizados”, pero fundamentalmente se hizo visible el enojo porque a esta altura es impensable que se cumpla con el principal compromiso de adjudicación directa. 

El llamado a licitación por la ejecución de las 272 viviendas es inevitable, la Cooperativa de Trabajo Fortaleza Ltda. deberá comprar el pliego para seguir participando. Mientras, a seis meses de la firma y anuncio del convenio, los posibles beneficiarios siguen esperando.