17:26 h. Domingo, 26 de enero de 2020

“Algunos días hacemos milagros”

La vecina Gisela Molina es una heroína invisible en la ciudad. Trabaja a destajo desde hace meses para llegar a cubrir más de cien viandas los lunes y miércoles, que entrega en su domicilio. Además tejió una red para que las mismas se entreguen de lunes a viernes en puntos estratégicos de la ciudad. Desde hace un mes, a raíz de que eran niños y niñas quienes se acercaban a buscar la comida, decidió abrir un merendero. Cuatro Palabras la visitó y conversó con ella sobre este nuevo desafío. Mientras hablaba junto con su hermana y una compañera, servían la merienda de más de veinticinco chicos. Algunos días, hacen milagros.

Visita a un merendero  |  16 de enero de 2020 (10:26 h.)
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Uno de los fríos días de junio del año pasado, mientras miraba televisión con su marido, pensó que podían hacer algo pequeño para modificar alguna realidad. “Es una época en la que todos estamos mal, hay hambre, y nosotros mismos estamos mal, pero teníamos comida y ese día sobraba”, cuenta Gisela. Su marido le dijo, “¿qué te parece si le damos de comer a alguien más?”. Ella pensó que nadie iría, pero de todas formas decidió publicarlo en Facebook.

El menú fue sánguches de milanesa, pero más tarde, con la llegada de los vecinos, tuvieron que preparar un guiso. “Vinieron dieciséis personas, no me voy a olvidar nunca más, me pareció una locura total”, recuerda. A los pocos días tuvieron que cocinar treinta viandas, y luego cincuenta, hasta llegar a las 216 que alcanzaron a repartir en pleno invierno.

En diciembre, celebraron Navidad casi trescientas personas en su cuadra. “Fue algo impresionante lo que hicimos, hubo un montón de entretenimientos, cantantes, malabaristas, juegos”, cuenta. Cortaron la calle. Hubo regalos sorpresas, comida y bebida.

Trabaja todo el día, y dice, cada vez vienen más chicos. Empezó con el merendero hace un mes, porque había muchos chicos que se acercaban a buscar la vianda.

Por esas cosas del destino, un diluvio del mes de septiembre le voló parte del techo de la casa. Cuenta que todavía no terminó de resolverlo del todo. Gisela ordena sus prioridades con la vara de la solidaridad. Levantó los cimientos del lugar, donde hoy funciona el merendero, a un costado de su casa.

Mientras charla con Cuatro Palabras, revisa la comida que prepara para entregar a la noche. Veinticinco chicos se acercaron a merendar. Algunos pintan, otros leen y otros juegan con los juguetes que Gisela tiene dispersos por el lugar. Además logró que casi diez chicos, de más de siete años, sean admitidos en la colonia del CEF.

Uno de los nenes se acerca y Gisela bromea “No sabés lo cariñoso que es este, parece un caracol”. Algunos vecinos solidarios llegan a su casa a dar distintos talleres de música, teatro, inglés, malabares, entre otros. Gisela además continúa con las viandas. Si bien ha bajado la concurrencia, no dejan de ser un poco más de cien viandas las que entrega dos días a la semana: lunes y miércoles. Mientras habla, su hermana Lorena sirve en la mesa a los chicos.

-Muchos han podido conseguir algunos laburos y me escriben para contarme. El tema es que estamos peor que en el invierno, porque no estamos recibiendo tantas donaciones. Están los que ayudan siempre, a esos les tendríamos que hacer un monumento de oro. Falta afianzar las donaciones que recibimos del Municipio, porque por ahora no lo están. Vamos a los saltos, porque no somos solo nosotros, están las otras dos compañeras a las que intentamos ayudar. Algunos días hacemos milagros.

Una de ellas, María, está ahí, y cuenta que sale todos los días casa por casa a pedir colaboración a los vecinos y vecinas. “El no ya lo tenés, y todo sirve, por suerte para el merendemos conseguimos todos los días”.

Los chicos se acercan de lunes a viernes de 18:30 a 20:00, pero Gisela cuenta que vienen más temprano y algunos días se quedan un poco más.

-¿Qué es lo que más están necesitando?

-Para el merendero tazas, bancos, caballetes, platitos, galletitas, azúcar, leche, chocolate, un queso o un dulce, todo lo que sea para merendar. Por otro lado, para las viandas, verduras, o carne, lo que la gente pueda, todo sirve y lo esperamos con el corazón abierto en Correa 37.