06:15 h. Sábado, 21 de septiembre de 2019

Algo más que el sillón

El resultado definitivo del escrutinio local muestra una paridad entre Víctor Aiola y Ricardo Ciminelli. Los que compitieron no siempre suman todo. Si Aiola gana, la Liga Federal habrá llegado a su final. El triunfo de Ciminelli le puede dar otra vida al “tridente”. Por ahora el candidato del Frente de Todos tiene que hablar de propuestas y decir cómo ordenará la tumultuosa unidad peronista. El inesperado rol de Marcelo Daletto para empujar por lo que le falta a Aiola. Si le sale bien, el actual diputado de Cambiemos oficiará como puente con el probable gobierno de Fernández. El juego de la rosca en su máxima expresión. El que gana, gana.

OPINIÓN Por Alejo Dentella  |  01 de septiembre de 2019 (23:28 h.)
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Del resultado definitivo del escrutinio de las PASO surge que, si matemáticamente el Frente de Todos suma sus dos fuerzas locales, apenas le sacaría 302 votos de diferencia al actual intendente Víctor Aiola. Después de una contienda interna, por más civilizada que haya transcurrido, difícilmente se sumen en su totalidad los números de las partes. De cualquier modo, no es análisis de esta columna cómo resolverá el peronismo de Chacabuco esa cuestión matemática para luego tener certeza de dónde arranca rumbo a la general. Lo cierto es que será una pelea voto a voto, con características muy vecinalistas y donde el resultado final será la consecuencia de la mejor estrategia territorial. La gente ya sabe lo que en promedio puede dar Aiola, ahora le falta convencer a los vecinos de su capacidad de gobernar con colores diferentes en la provincia y en la nación. Mientras tanto, Ricardo Ciminelli deberá ponerse el traje de candidato, empezar a hablar de propuestas concretas de gestión y de cómo ordenará la distribución del tumultuoso poder interno del PJ ante un eventual triunfo. Es recomendable, a esta altura, no gastar plata en encuestas, porque el punto de partida de cada uno es en más o en menos casi inamovible, la disputa será por unos 3000 votos en total. El que más se lleve de eso, gana.

 

La segunda de Aiola

Una vez más, Aiola puede poner en riesgo el destino del peronismo de Chacabuco. Inesperadamente ocurrió en el año 2015 luego de ganarle a Darío Golía una elección en que los apostadores jugaban 7 a 3. Si se repite aquel escenario y el pediatra logra su reelección en medio de un contexto tan adverso, esta vez sí será el final de la vieja Liga Federal y todo lo que ello significa. Aiola será un ganador con posicionamiento provincial y la posibilidad de empezar a escribir otra historia. Desempolvar el Tercer Movimiento Histórico, asegura el intendente radical. Si por el contrario, el número uno se lo lleva Ricardo Ciminelli, ese triunfo le daría una vida más al peronismo local de Domínguez, Barrientos y Golía. Esta posición personal confronta con el entusiasmo de la casa peronista, este cronista cree que estamos frente a una elección vecinalista. La justificación de esta teoría reside en al menos dos cuestiones. La primera es que el actual intendente goza de un elevado reconocimiento de los vecinos que se cotizó con una muy buena cosecha en las PASO a pesar de Macri. La segunda cuestión es que de la disputa territorial puede definirse algo más que la ocupación del principal sillón de Reconquista 26. De nuevo, ambos parten desde un piso alto y el territorio alambrado cotiza en alza.

La mano de Frigerio

Situación estresante para los protagonistas, mucho poder territorial en juego. Si Aiola la gana no solo será casi el dueño del pueblo sino que será el gran protagonista del radicalismo provincial y nacional que deberá arrancar una vez más desde las cenizas. Desde lo peor de su recorrido al servicio de lo más rapiña e insensible de la versión del liberalismo. El jefe comunal no la tiene fácil, todo lo contrario. El punto de partida es un empate técnico. Macri lo condenó y Vidal es una socia en desgracia a quien tiene que seguir abrazado por necesidades mutuas. Igualmente Aiola no se detiene, la rema. Hoy lo va a recibir un político de los más lúcidos, aunque funcionario del peor equipo de los últimos 200 años. Rogelio Frigerio junto a Emilio Monzó pueden ser sobrevivientes de esta tragedia. Frigerio aún maneja algún cheque de una cuenta corriente que ya explotó por el aire pero selectivamente algún volador se paga. Darle una mano a los intendentes que pueden zafar es pensar en su propio porvenir es asegurarse algún distrito donde poder aterrizar y ser bien recibido. Un privilegio con el que solo podrán contar algunos poquísimos de los que abandonen el poder.

No hay mal que por bien no venga

Aunque muchos no lo crean, Marcelo Daletto puede ser el aliado estratégico que por conveniencias recíprocas mejor acompañe a Aiola en este trance. Seguramente, entre otras cosas, es la llave para que Frigerio lo reciba a Aiola y le dé la mano que le hace falta. Algo de fondos frescos para mejorar la puntería con la nueva oferta salarial en curso y probablemente el anticipo para iniciar el plan de 132 viviendas. Con eso podría transformar en un gran éxito lo que para el peronismo local puede ser la desgracia de la que hablamos antes. Luego de ser defensor de “La Leona”, Marcelo Daletto pagó el costo de la digna lealtad a Emilio Monzó y terminó sin poder reelegir su banca. El todavía diputado siempre se confesó peronista y si bien probó suerte dos veces en su tierra natal y le fue mal, tal vez sin querer haya quedado frente a una oportunidad histórica. Daletto, supone este escriba, va a jugar fuerte por la reelección de Aiola. Si los votos alcanzan, de la mano de Monzó, será el futuro gestor del acercamiento del reelecto intendente al gobierno provincial y nacional que muy probablemente sea peronista. El juego de la política local está en un momento exquisito. La rosca en su versión más auténtica. El más astuto se queda con todo. Es algo más que una elección municipal.