23:01 h. Jueves, 14 de noviembre de 2019

Aiola o Domínguez

Por Alejo Dentella

A menos de una semana de las elecciones generales, recién se empieza a calentar la campaña. Víctor Aiola la agarró de volea y la metió al ángulo. Hace apenas unos días, planteó que la disputa no es con Ciminelli sino con Julián Domínguez. Desde hace mucho tiempo sostenemos que el poder territorial del exdiputado nacional crujió en 2015. Ahora es a matar, o morir. Si el intendente renueva, la actual conducción peronista debería hacer algo más que un retiro espiritual. En todos los casos, el final es abierto pero la disputa es entre Aiola y Domínguez. 

CONTRATAPA​  |  20 de octubre de 2019 (23:13 h.)
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La tiró de volea, sin demasiada construcción teórica, pero sin dudas fue la mejor pelota jugada en esta campaña que, recién al final, parece levantar temperatura y entusiasmar a la tribuna. Esta tradicional columna de los lunes es la previa a las elecciones del próximo domingo 27. No vamos a adelantar resultados, eso lo reservamos para los próximos días, más alla de la veda para divulgar encuestas. Este cronista quiere volver sobre algo que viene planteando casi desde su arribo como aficionado a estas artes. Desde principios de los ‘90 hasta el año 2015, el poder político de nuestro terruño funcionó de acuerdo al  formato diseñado por Julián Domínguez. Con lo bueno y lo malo, con lo mejor y lo peor, nadie puede negar que el poder pasó por lo que inicialmente se conoció como la Liga Federal y luego, defensa de Chiche Duhalde de por medio, físicamente se instaló en la ya mítica “casita” de calle 25 de Mayo y Padre Doglia. Cuando decididamente, aunque pifiando en la oportunidad del momento, Domínguez se juega su gran carta en la provincia, el destino lo espera con una mala pasada por partida doble. No solo la interna sucia y caprichosa planteada con Aníbal Fernadez, contribuyó en parte a la derrota de Scioli, sino que además en ese mismo momento perdió el territorio en manos de un dirigente radical novato. Con el triunfo de Aiola se terminaba, al menos por un tiempo, una larga historia de convivencia pactada entre oficialismo y oposición. El peronismo debía abandonar el poder y los privilegios de dialogar con un radicalismo acuerdista al que le alcanzaba la “modesta” pretensión de algún conchabo bien rentado. El nuevo intendente radical consagrado en aquellas elecciones de 2015 comenzaba una nueva etapa. Aunque desprolijo en la estrategia, pateó el hormiguero y rompió el estigma de que es imposible gobernar la ciudad cuando los roles se invierten. Eso ya es historia. El destino político de los próximos cuatro años en Chacabuco pasará por Víctor Aiola o Julián Domínguez, todo depende de lo que decidan los vecinos en las urnas.

Detrás del telón

Domínguez sabe que frente a un sector del electorado al que necesita seducir Ciminelli, él es pianta votos. El encuestador Julio Aurelio le aconsejó que pase lo más desapercibido posible. Aconsejable y como mínimo, estar detrás del telón. Mejor si sigue atendiendo en las oficinas del Smata, donde además espera que los metalúrgicos le den un empujón y llegue el llamado de Alberto. El también exministro de Agricultura es ortodoxo y obediente, casi no aparece en fotos de campaña y difícilmente venga al cierre de este jueves 24. El intendente Aiola lo sabe y por eso lo salió a buscar, también lo toreó a Mauricio Barrientos y,  como al pasar, le bajó el precio al candidato del Frente de Todos. El actual diputado provincial, mas sanguíneo y temperamental se subió al ring y se trenzó en la pelea. Es probable que de acá al viernes se editen algunos nuevos capítulos. 

La campaña real

Más allá de la acertada estrategia de Aiola planteada en el último tramo de la contienda, lo cierto es que las posibilidades reales de cómo se definirá está elección dependerá en gran medida de las fortalezas objetivas de cada uno. Lo demás ayuda, vaya a saber hasta dónde y a quien. El intendente aprovechó como pocos las posibilidades que el ejercicio del poder le dan en campaña. Llegó mostrando gestión como el primer día, además sobre el final, metió otro pleno con el lanzamiento del plan de construcción de 132 viviendas. Una deuda pendiente por demora y desprolijidades burocráticas. Ciminelli, que primero se negó a hacerlas desde la Cooperativa, después a coro con el PJ, ninguneo el anuncio del inicio de obras. Finalmente, el candidato opositor salió a dejar en claro que si gana las termina. Traducido: confirmó que la buena noticia no era humo. Mientras tanto, y en medio de una elección que, vale reiterar, será apretadísima en lo local, en el Pasaje Beltrán prenden velas para que Fernández estire la diferencia porcentual con Macri. Si eso se confirma, tal vez se le ponga muy peliaguda al intendente, por más tijeras afiladas que repartan.

Es el poder, estúpido

Sin dudas y más allá del resultado final de las urnas, el próximo domingo los chacabuquenses podrán elegir entre dos alternativas de poder para la próxima década. La de Julián Domínguez, que con aciertos y errores ya se conoce y difícilmente puede sorprender de acá en más, o la del actual intendente Víctor Aiola. Hasta acá, el pediatra cabalgó con más dudas que certezas dentro de la alianza de gobierno. Por momentos se acercó al calor del poder y cuando pudo buscó alejarse al ver que era una banda dispuesta a hambrear al pueblo. En el mientras tanto, no conformó ni de un lado ni del otro, no se animó a consolidar una idea de construcción de poder con anclaje en el discurso alfonsinista del que pretende apropiarse. Lejos de mostrar solidez ideológica y convicciones partidarias que muchos radicales le reclamaron. Es una deuda que lo erosiona y que promete saldar cada vez que llama a alguno de los que se fueron.

Más allá de está narración subjetiva, por suerte la discusión es por mucho más que barrer -o no- las calles de la ciudad. Por ahora, Aiola fue muy astuto en el planteo. Si gana, la actual conducción peronista deberá pensar definitivamente en algo más que un retiro espiritual. La diferencia para quien expone el título es que aún perdiendo, le queda la opción de controlar la nueva oposición y por qué no de volver en algún momento. Por más que se quiera ocultar, la pelea de fondo es por el control territorial. Es entre Aiola y Domínguez.