• 19:41
  • domingo, 24 de enero de 2021

Aiola en la delgada línea de la legalidad

NO ES NO / Por Alejo Dentella

Hace siete días atrás, el intendente Aiola anunciaba excepciones y anticipaba que eran a modo de prueba. En promedio, los vecinos y vecinas estuvieron sobradamente a la altura de las circunstancias. Esa experiencia debe servir para “aflojar la cincha”. También Aiola debe saber que, aún en estado de excepción, manda el ordenamiento jurídico y que no puede ni mas ni menos de lo que establece el Decreto de Necesidad y Urgencia y sus modificaciones. No es no.

Aiola en la delgada línea de la legalidad

La acciones preventivas frente a la inminente llegada de la pandemia del coronavirus a nuestro país  -y posterior aplicación del Decreto de Necesidad y Urgencia con sus respectivas excepciones- alteran la plena vigencia de los derechos y garantías constitucionales. No hay dudas que la situación de emergencia sanitaria mundial y sus posibles implicancias en nuestro país, son excusas sobradamente suficientes para limitar aspectos fundamentales de nuestro ordenamiento jurídico. De cualquier modo, está muy claro que fue decisión del presidente Alberto Fernádez no llegar a la aplicación del Estado de Sitio como herramienta que deja en suspenso toda esa normativa constitucional. Es decir, el límite fue el DNU original y sus respectivas modificaciones que, en todo los casos, y tal como ocurrió esta noche, fueron por la normalización de derechos y garantías en tanto no pongan en riesgo medidas sanitarias preventivas. En ese contexto, según manda nuestra Constitución, y aún en estado de excepción, ningún gobierno provincial o municipal puede ir más allá de lo que excepcionalmente se va disponiendo en esa normativa transitoria del Poder Ejecutivo Nacional. 

Mayoritariamente los argentinos coincidimos en que el bien superior a proteger es la vida de las personas y por eso es falso el dilema salud o economía. De cualquier modo, también es falso ampararse en el “estado de excepción” para restringir libertades cuando el ejercicio de las mismas no pongan en riesgo la salud de los habitantes. Las ampliaciones que esta noche definió el presidente hacen un corte en poblaciones de hasta 500 mil habitantes, donde, por ejemplo, se autoriza el esparcimiento de una hora en un radio de hasta 500 metros del domicilio de cada vecino. Está en el espíritu de esta ampliación contemplar la salud mental de la población en general y de los niños en particular para, justamente, recuperar parte de la fortaleza que se deteriora con el encierro, que tal vez demande más tiempo del que muchos creemos. 

Apenas anunciada las medidas del presidente, el intendente de Chacabuco Victor Aiola publicó a través de la redes sociales “Por ahora, todo va seguir igual en nuestra ciudad”, como un anticipo de lo que en la tardecita del domingo será su nueva comunicación con los ciudadanos de Chacabuco. Hace siete días, el jefe comunal anunció algunas excepciones a modo de prueba. En promedio, la respuesta de la sociedad estuvo sobradamente a la altura de las circunstancias. Ahora, no hay motivos para negar esta posibilidad de “aflojar la cincha”, buena definición que el Dr. Fernando Miró utilizo días atrás en una entrevista con este diario. Mucho menos para desconocer que la normativa jurídica vigente hace chocar de frente su decisión con lo recientemente autorizado por el presidente. También Aiola debe saber que, ante cualquier pretensión de ir más allá de lo que permite el orden jurídico, no es no.