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  • domingo, 24 de enero de 2021

“El agua es de la vida y para la vida”

La Organización de las Naciones Unidas la considera un derecho humano, pero comenzó operar como un bono en el mercado de futuros de materias primas de Wall Street y su valor se fijará junto a otros como el petróleo, la soja y el oro. El ambientalista Elvio Mendioroz anduvo toda su vida al lado del agua. El mar, y el río. El agua es de la vida y para la vida, repite, y la defiende en esos términos. 

 

Por Martina Dentella 

“El agua es de la vida y para la vida”

Santiago Muhape había cumplido veinte años cuando conoció a Elvio Mendioroz. Corrían los años noventa. El gobierno nacional estaba trabajando en el basurero nuclear en Gastre. Elvio llevaba adelante una campaña de difusión en oposición al basurero. Santiago le escribió por carta, preocupado, y enseguida tuvo respuesta. Elvio le mandó algunas calcomanías que Santiago luego vendió para juntar fondos, y enviaba el dinero a Carmen de Patagones, vía Correo Argentino.  La organización no tenían un peso. Elvio hacía de tesorero, gerente y voluntario. 

Más tarde se conocieron personalmente, en Carmen de Patagones, en una reunión de varias organizaciones ecologistas de la Patagonia. “Elvio para mí es un gigante, como un tractor gigante que siempre estuvo movilizando”, dice Santiago. 

El 27 de julio de 1994, Elvio Mendioroz envió una carta formal desde la Fundación Agroecológica Uñopatun al Intendente de Chacabuco, Hector Francolino, donde le comentaba: 

Deseo informarle, señor, que cuenta usted con un entusiasta y perseverante defensor de la naturaleza, tal como es nuestro amigo Santiago Muhape. A través de él, le entrego este programa Para el Tratamiento de los Residuos Domiciliarios (...) Hago propicia esta presentación para saludarlo formalmente con mi mayor consideración y respeto. 

La carta no fue correspondida. 

 

“El agua es mi elemento”

 

Cree que su lucha tiene que ver con su esencia, aunque considera que la naturaleza está incorporada en todo el sentir humano, “nada más que está relegado por un sistema de vida que lo vuelve difícil”, fundamentalmente en los centros urbanos. 

Elvio tuvo la suerte de crecer, a lo largo de su vida, en ambientes naturales. En la Patagonia, en la zona de los acantilados. También se crió con unos tíos que tenían un campo cerca del mar. 

Ahora, vive en una casa que da al Río Negro. Siempre ha estado vinculado con el agua. “Es mi elemento”, dice. 

Así es como Elvio asumió, como modo de vida, la lucha por el cuidado del agua. “Todo conlleva responsabilidades”, dice, “porque hay un proceso de destrucción de la naturaleza, que es más acelerado que el tiempo y el espacio que se necesita para recuperarse”. 

 

“Los límites naturales general la necesidad de abastecer en términos alimentarios, calóricos, y combustibles a las grandes concentraciones urbanos. De una manera u otra, todo el desarrollo urbano, tiene efectos colaterales en la naturaleza”, asegura. 

Considera que la redistribución demográfica es el próximo paradigma a tratar y a resolver, “porque las próximas generaciones no van a querer vivir lo mismo, hay que pensar en la generación de nuevos espacios donde erradicar a una población humana enorme y formidable, que va a emigrar, donde el agua y su valor natural, como fuente de vida, va a ser el factor convocante, donde no se vuelvan a repetir los errores que nos llevaron al estado actual”, y repite “Nuestra responsabilidad hoy en día es facultar a los jóvenes, para que no permitan más daños”. 

 

Agua por petróleo

Hoy en día se resigna agua por petróleo. “Para el fracking, no solo se extrae agua del río Limay, Neuquén, Río Negro. En el proceso de fractura hidráulica, no saben cual es el límite de la grieta, que atraviesa esas cápsulas petroleras, pero sigue y continúa, llega a las napas”, explica Elvio. 

Entiende y estudia los procesos por donde corre el agua. “Es tan enorme la estructura de corrupción ejecutiva, legislativa y judicial, que hoy sostiene al fracking, se cambia agua por petróleo. La condición humana, acepta esa congruencia por el estilo, contemplado en el artículo 41 de la Constitución Nacional, que por tal hace ilegal el hecho de resignar agua por petróleo”. 

Repite otra vez que el agua no tiene precio, que es un valor natural, que es esencia de vida. “El fracking es cambiar agua por no vida”. Por esta incongruencia, Elvio lleva adelante un juicio en la Justicia Federal.

 

Una cosmovisión

Pero el problema, es también existencial. “Está dado en cada familia, en los hijos de los conglomerados urbanos”. Hay indicadores que sostienen que dos tercios del planeta sufrirán la falta de agua en menos de un lustro. Elvio cree que no es reversible, al menos a corto plazo. “Hay incidencias culturales, cada ecosistema demográfico tiene hábitos de vida que va a ser muy difícil de desandar. Son procesos muy lentos”. 

Mientras tanto, la política ningunea. “No responden, no contestan, no nada”. Por eso la denuncia. Juegan al desgaste - dice- pero la naturaleza tiene el tiempo a su favor.