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  • viernes, 03 de diciembre de 2021

¿La crisis de falta de reservas es un problema argentino?

Por Alfonso Puey
CPN UBA
¿La crisis de falta de reservas es un problema argentino?

La tensión en el mercado cambiario es un problema histórico, que lo encontramos en una estructura productiva desequilibrada. Un sector dinámico, competitivo internacionalmente y proveedor de divisas como el agropecuario, y un sector industrial dependiente de importaciones y consecuentemente demandante de divisas.

La desarticulación entre ambos sectores fue y es la gran deuda de la política para con la sociedad, pocos gobiernos pudieron lograr algo y ninguno la pudo mantener. Sin dudas que el equilibrio de estas variables es fundamental para la estabilización, crecimiento y redistribución de recursos.

Sin perjuicio de lo señalado, otro de los errores es la falta de compromiso para acompañar y potenciar pymes y cooperativas de trabajo, quienes juegan un rol fundamental a la hora no solo de redistribuir sino también de desconcentrar poder de grupos hegemónicos.

En ese acompañamiento que necesitan deberían surgir políticas disruptivas en el plano financiero, laboral, impositivo y educacional que hoy no están o carecen de operatividad.

¿Otro problema frente a la falta de reservas?

La fuga de capitales y las reservas flacas en el tesoro atentan contra la estabilidad del tipo de cambio.

En esta columna hemos repetido y no nos vamos a cansar de hacerlo, que las devaluaciones son transferencias de recursos de quienes menos tienen a quienes más tienen, incrementando las desigualdades, y en este país las devaluaciones son una constante de todos los gobiernos.

Pero entiendo que es necesario identificar quienes las proponen como “salidas hacia el crecimiento”, impulsándolas y a quienes no las buscan pero los grupos concentrados las imponen. En esa línea de análisis nos va a ser más claro identificar a quienes defienden unos y otros.

Dato que no se nos puede pasar por alto

En una entrevista con la CNN, el expresidente Mauricio Macri confesó, sin querer podría decir uno, que “La plata del Fondo Monetario Internacional la usamos para pagar a los bancos comerciales que se querían ir porque temían que vuelva el Kirchnerismo”. De este modo, con su propia confesión, confirma la teoría del endeudamiento para la fuga y no “para pagar la deuda heredada” como se dijo hasta ahora.

Entra el préstamo más grande otorgado por el Organismo, y como entra se va hacia manos privadas para fugarse al exterior, ¿Qué le queda a Argentina? Una suma impagable que condena al pueblo Argentino en el mejor de los casos (si se logra acordar) a estar por 10 años supervisados y girándole divisas a un Organismo que nunca tuvo ni tendrá intereses por la prosperidad de la sociedad argentina. Divisas totalmente necesarias conforme lo que fuimos desarrollando en la columna.