19:34 h. Lunes, 20 de Mayo de 2019

Radicales al palo

Los boinas blancas revivieron después del triunfo en La Pampa. Los que defienden la continuidad de Daniel Salvador son exponentes de la nueva burocracia partidaria. El reclamo para discutir candidaturas, es al menos una esperanza. Por algo se empieza. Pasar la gorra para el homenaje a Alfonsín y desempolvar sellos para que digan ¡¡Viva Aiola!! Lo mejor y lo peor del actual intendente de Chacabuco.

Por Alejo Dentella

PANORAMA POLÍTICO  |  25 de Febrero de 2019 (07:07 h.)
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No irán camino a reeditar la Revolución del Parque, pero algo es algo. Después de la asamblea de Gualeguaychú que convalidó las bases de un acuerdo electoral al servicio del PRO y luego de acompañar anestesiados las políticas liberales y fascistoides del gobierno de Macri, los radicales empiezan tímidamente a despertar. El triunfo del último domingo en las internas de la provincia de la Pampa, donde el colorado Mac Allister fue goleado por el boina blanca Daniel Kroneberger, le devolvió las esperanzas a los paisanos de la UCR que todavía sueñan con algo más que ser convidados de la actual Alianza de gobierno. No es que se viven días que signifiquen el umbral de hechos revolucionarios. Pero entre la defensa alocada a capa y espadas por la continuidad de Daniel Salvador como segundón de María Eugenia Vidal y el pataleo por la discusión de cargos a través de legítimos mecanismos institucionales como las PASO, hay al menos un intento por recuperar parte de la dignidad perdida. 

La diferencia entre los ortodoxos que plantean arreglarse con las mismas migajas de la repartija anterior y los que están dispuestos a pensar más allá de Cambiemos, no es una cuestión menor. Los divide la defensa por el metro cuadrado de privilegios personales. El Dr. Daniel Salvador (vicegobernador de la Provincia de Buenos Aires) es la mejor versión de lo que su rostro muestra. La cara de un viejo boxeador que nunca brilló, que muy pocos sabían de su existencia, y que a la vuelta de su carrera acepta ganarse la vida sin pena ni gloria. Los que defiendensu continuidad son parte de la nueva burocracia partidaria que prometieron combatir. Salvador maneja una de las cajas de dinero más millonaria de la política argentina que es el Senado de la Provincia de Buenos Aires. Desde ahí le rinde cuentas a su jefa política, mientras reparte conchabos a algunos correligionarios que le devuelven la gratitud pidiendo a coro por su continuidad en el cargo. Es tan patética y obscena la actual conducción radical de la provincia, que cualquier reclamo por activar mecanismos de legitimación interna previos a los armados de listas, es en este momento casi fundacional. Los que claman por eso no estarán al palo, pero parecen despertar.

Homenajes y sellos

El radicalismo de Chacabuco, que sin dudas maneja con mano dura el actual intendente Víctor Aiola, es parte del armado provincial que rinde culto al acompañamiento silencioso y a libro cerrado que practica el vicegobernador Daniel Salvador. La escasa conveniencia pública de tan grata generosidad para con el mandatario provincial, se pone de manifiesto cada vez que éste visita nuestra ciudad. Es de protocolo y debería ser ademas de buen agradecido, que algunos de los paseos y asados, que el segundo mandatario provincial comparte en Chacabuco, hubieran servido de excusa para arribar con algo bajo el brazo. Mientras en el Junín PRO, varias motoniveladoras se floriponean por caminos rurales, la administración local sigue penando con recursos escasos. Da el ejemplo, como para ilustrar, lo poco atento a las demandas de los territorios o el escaso acceso a las herramientas del Estado que el escribano político de Vidal denuncia con sus manos vacías. Pero para los radicales amigos del poder todo está bien, porque prefieren pasar la gorra a los militantes antes que buscar en sus holgados bolsillos o manguear al propio goberna amigo. Justamente, la convocatoria para realizar un homenaje a Raúl Alfonsín disparó la iluminada idea de tantear las magra billeteras de los asistentes antes que tocar las alcancías propias. Parece que en la previa a octubre, todas las miradas están puestas en atar con fuerza el territorio. El viernes se lanzó una versión local de la Coalición Libertadora y sobre el pucho, Luis Speranza sacó de un sarcófago el estatuto del MID que supo ser varias veces peronista, y ambos gritaron, estamos con Víctor Aiola. Bienvenidos a la campaña de los sellos y homenajes.

Lo mejor y lo peor

En las puertas del anuncio oficial que notificará el lanzamiento de la reelección de Víctor Aiola, es tiempo para intentar un balance. Sin dudas, que si algo dejará como marca los cuatro años de esta gestión, es haber devuelto la idea de que el control del poder debe traducirse en acciones de gobierno. La fortaleza del Jefe Comunal está en su vocación de trabajo y seguimiento de políticas públicas. Lejos estamos de la ciudad modelo que tanto declama. La vara alta es una creación oficial. Por provocador o bocón, lo cierto es que el Intendente lucha contra su propia marca. Más allá de la interminable lista de carencias y problemas no resueltos, está claro que en el día a día el gobierno local pudo sostener las bases de sus propios enunciados. Esto es mérito personal de Aiola, los funcionarios acompañan. A veces, a regañadientes y por la necesidad del conchabo. Hay excepciones pero son las menos. Se sabrá de eso a partir del 10 de diciembre. Si hay continuidad de gobierno habrá que ver quiénes siguen y quiénes son deportados.

Así como el reconocimiento de la voluntad política y personal de sostener políticas públicas lo ponen al pediatra en un lugar de comodidad electoral, las fisuras personales lo mellan en silencio y podrán condenarlo a futuro. Lo dijimos varias veces, lo reiteramos ahora, Víctor Aiola llegó a la vida política con la idea y el compromiso de intentar modificar las viejas mañas de los privilegios. Hasta acá, y en promedio, nada fue más allá del discurso. El anclaje en su propia fortaleza de luchador incansable lo obliga a repensarse de inmediato. Aiola es hoy, un representante más de la política criolla. Revolcado en ese lodo que lo incomodaba. Personalista, ambicioso y poco interesado en escuchar opiniones alternativas. Preocupado por la acumulación de poder político y económico desde donde sueña con lanzar despegues hacia un futuro con nuevos horizontes. Ese es el punto de partida para el próximo desafío electoral. Soñadores abstenerse.