12:04 h. Miércoles, 20 de noviembre de 2019

Game over - Una novela violenta 

(*) Por Leticia Cappellotto

ÚLTIMOS CAPÍTULOS  |  26 de octubre de 2019 (10:58 h.)
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PARA:esteban_78@yahoo.com.ar 

ASUNTO: Y soñaré las cosas que se sueñan

CARPETA: Enviados

Hola Esteban, tanto tiempo. 

Quería contarte que ayer soñé con vos. 

Mejor dicho, soñé con la vida que te rodea, pero vos no aparecías nunca. Otra paradoja más de esas que siempre nos gustaron: ¿Soñé con vos si no estás en el sueño? Te lo cuento y vos me decís: estoy en una casa gigante que por algún motivo sé que es tuya, con pileta en la entrada y varios pisos. Siento que tengo que buscarte así que empiezo a recorrer la habitación matrimonial, pero vos no aparecés por ninguna parte. La cama está deshecha y hay un baño en suite, lo único que encuentro referido a vos son unas maquinitas de afeitar en la pileta del baño, pero vos no estás. Sigo caminando fuera de la habitación y a mi alrededor empiezan a aparecer mucamas, decenas de mujeres con uniforme de mucama. Sigo recorriendo la casa y las mucamas se multiplican: cosen o limpian pero no me miran. Desesperada y enloquecida me tiro por la ventana de la habitación y caigo en la pileta del frente de la casa, tipo Charly García. Empapada salgo del agua y en la puerta de la casa está tu mujer, rodeada de mucamas, ni rastros de vos. En sus manos tiene un uniforme, me lo acerca como ofreciéndomelo. Me doy media vuelta y me voy corriendo.

Qué paradoja entender que puedo no aceptar ese uniforme. Qué liberador resulta sentir que es mi elección seguir pendiente de tu matrimonio, que funciona a partir de todas esas mujeres como yo que hacen el trabajo sucio de mantenerte contento y que a fin de cuentas, también ella las emplea porque se beneficia de nuestro servicio y tiene un matrimonio perfecto cuando en realidad es una cloaca. 

Qué triste y a la vez placentero es darme cuenta que estoy eligiendo, a diario, seguir pensando en vos (o en ustedes) cuando podría pensar en mí. 

Qué extraño es por fin saber que mi vida sin vos es mejor que con vos porque no miento, no escondo, no oculto, no limpio mentiras de otra gente. 

Pero para esto te escribo, para contarte que finalmente parece que mi afán por las mentiras y mi adicción sexual a la lecto-escritura han encontrado un carril bastante más sano que esta relación en la que estuvimos metidos tantos años, en estos 400 mails que nos mandamos mientras seguías casado y parecía que no significaban nada, como las veces que nos acostamos, que tampoco significaron nada para vos. Y también parece que quedó claro que me gusta más escribir que coger, ya que seguí escribiéndote aún después de separarnos, cientos de correos que nunca te mandé, a diferencia de este. 

Por eso tengo que avisarte que voy a publicar un libro con algunos de esos mails y vas a convertirte en un personaje. Por fin vas a dejar de existir en mi cabeza y pasarás a formar parte del panteón de los personajes literarios, lo que te ganaste a fuerza de manipulaciones de todo tipo, dignas de una novela barata de Corin Tellado. Te aviso porque probablemente el libro se convierta en película y entonces también vas a verte reflejado en la pantalla grande y me gustaría que te enteres por mí antes que por los diarios. Eso sí, prepárate porque vas a quedar mal, muy muy mal retratado. Lo único que aparecerán serán tus mierdas, lo siento, pero la escritora soy yo. 

Y parece mentira pero, al final, ese poema de Cortázar que me enviaste hace tantos años para conquistarme termina siendo la mejor síntesis de todo esto. Se llama “El Futuro” ¿Te acordás? 

No estarás para nada, 

no serás ni recuerdo,

y cuando piense en ti 

pensaré un pensamiento

que oscuramente 

trata de acordarse de ti.

Hasta nunca, Esteban. 

Saludos

(*)Leticia Cappellotto (BsAs, 1985) es docente y periodista. Publica artículos, crónicas y relatos en Argentina y España. Vive en Madrid.