06:18 h. Sábado, 21 de septiembre de 2019

Game over - Una novela violenta 

(*)Por Leticia Cappellotto 

XV-

TODOS LOS VIERNES EN CUATRO PALABRAS  |  17 de agosto de 2019 (12:19 h.)
Más acciones:

PARA:esteban_78@yahoo. com.ar 

ASUNTO: Chernobyl 

CARPETA: Borradores 

Este tendría que ser el capítulo del mail. El capítulo del mail tendría que contener los elementos para que el lector entienda que: 

a) Te amo 

b) Sos un hijo de puta 

c) Como amo a un hijo de puta me quiero morir 

Tiene varias funciones narrativas además, porque tiene que mostrarme vulnerable y tiene que hacer que el tono sarcástico, cínico, posmo y un poquito demasiado canchero que vengo llevando en los otros capítulos se desinfle. Además tiene que contribuir a generar empatía con el personaje moribundo con lo que se llama “alivio romántico”. Qué paradójico que seas justo vos el que tiene que proporcionarme “alivio”, cuando lo último que hiciste en esta vida es aliviarme algo. Ya ves, la magia de la literatura. 

Lógicamente jamás voy a mandártelo para darte lástima a vos también. Ya me tenés un poco de lástima, en realidad. Soy la nena ingenua que se enamoró de vos y pensó que con su amor podía cambiarte, que soñó un mundo mejor donde los psicópatas dejan de ser psicópatas gracias al amor. Oh la lá. El amor, el amor. 

El amor es una construcción, dicen ahora los especialistas. Parece que no puedo amarte si vos no me amás y que si vos me lastimás en realidad no me amás, entonces si vos me lastimás, yo no te amo. ¿Querés que te haga un cuadro sinóptico? Lo que no dicen los especialistas es que la peor parte de amar a un hijo de puta es cuando sabés que el hijo de puta te ama a vos también como sé que vos me amás. La peor parte de ver a un hijo de puta siendo hijo de puta y amándote al mismo tiempo es ese Chernobyl mental que te impide pensar que los buenos son buenos y los malos malos. Y ahí, pum, envejecés. 

Porque ahora claro, se usa mucho eso de los grises: Tony Soprano es gris, Walter White es gris, las cincuenta sombras de gris y toda la perorata suponen que nadie es del todo bueno ni del todo malo. No me jodan, eso es envejecer, Esteban. Yo quiero pensar que estoy a favor de todo lo bueno y en contra de todo lo malo, yo quiero que me digas cosas lindas al oído mientras me abrazas después de una noche apasionada de tormenta en la que hicimos el amor más veces de las que me puedo acordar, yo quiero despertarme a la mañana con tu mano en mi ombligo, quiero las mariposas, las canciones, los happy endings, todo. A la mierda el gris. A la mierda la tibieza del posmodernismo líquido del orto. Porque claro, es fácil ser cínico y descreído del amor en 2019, lo difícil es no serlo. Lo difícil es saber que aunque el hijo de puta te está mostrando todo el tiempo lo hijo de puta, mentiroso, manipulador, psicopático de mierda que es, vos lo querés igual. Porque si te duele, dicen en el gimnasio, es porque te está haciendo efecto. Si no lo sentís, no está haciendo efecto. ¿Qué efecto me hiciste vos a mí que ni siquiera puedo escribirte un mail de amor que diga que te amo sin dar cien mil vueltas? Te amo, Chernobyl, la puta madre. 

(*)Leticia Cappellotto (BsAs, 1985) es docente y periodista. Publica artículos, crónicas y relatos en Argentina y España. Vive en Madrid.