14:03 h. Martes, 17 de Octubre de 2017

Cuatro Palabras

Desnuda y manipulando sartenes

DE VIAJES  |  02 de Noviembre de 2016 (02:14 h.)
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Por Laura Federico

En Cairns, Australia los murciélagos cubren con su negro característico el verde de los árboles. Hay carteles que dicen: Beware of Cocodriles en las playas y medusas venenosas en el agua que, si te pican, te hacen sentir un dolor comparable a un parto. Pero la vida es muy buena. La ciudad es tranquila y tiene una piscina pública y gratuita justo al lado del mar. Las familias nadan con sus niños, cocinan salchichas en las barbacoas y pasan el atardecer bebiendo cerveza. ¿Quién pediría más que eso? Aunque hace demasiado calor.

Es insoportable. Tanto, que me obligaba a sacarme la ropa.

En la casa de Paul era libre de hacerlo si quería. Me puse en contacto con él a través de Couchsurfing. Red social que une a viajeros necesitados de hospedaje, con locales dispuestos a darles lugar en sus casas. Todo por el amor al intercambio cultural que la compañía de un desconocido puede ofrecerte. Su imagen de perfil me dio la señal. Sus inclinaciones sexuales me dejaron tranquila. Así que pensé: ¿Por qué no? Paul trabajaba de día y a la noche nos reuníamos en torno a la mesa del comedor para cenar. Esa noche, el menú incluía tacos mexicanos. Con la sartén en mano, y sin ningún delantal, empecé a rehogar las cebollas que el relleno de carne iba a llevar.

Sentados alrededor de la mesa, éramos cuatro personas desnudas y cenando. Personas, en fin. Paul hablaba de Argentina y de su amor por las Cataratas del Iguazú. De la Patagonia y de sus lagos. Del norte y de sus montañas. En ese momento me di cuenta que necesité cruzar el Pacífico para escuchar esas imágenes tan hermosas de la tierra que me había visto nacer y que desconocía. Ah… y también sacarme la ropa.