22:35 h. Lunes, 14 de octubre de 2019

“a MI LO que me pasó fue el binarismo” 

UN ANÁLISIS SOBRE LA LIBERTAD IDENTITARIA Y LA VALIDACIÓN INTERIOR:  |  18 de septiembre de 2019 (13:48 h.)
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(*)Por Milo Rodriguez

Un día estaba sentado en terapia intentando responder a la pregunta “¿desde cuando sentís esta angustia y rechazo hacia tu cuerpo?” y me di cuenta que la última vez que no había odiado mi cuerpo y hecho cosas para que los demás me acepten fue a los seis años. Hasta ese momento no existía en mi mundo el binarismo impuesto; los juguetes, nombres, colores, ropa, accesorios, modos y gestos no “eran de varón o mujer”, y mi yo interior no se veía presionado a encajar en el lugar que le correspondía por norma. 

Este esquema se internaliza, la norma se internaliza y el binarismo no se vive, se impone. Cuántas cosas hice para que mi cuerpo delgado tuviera las curvas que “una mujer debe tener”, esa apariencia perfecta y femenina que debía mostrar para agradar a los hombres, porque claro está que en mi pueblo la homosexualidad de un cuerpo femenino solo se escuchaba sonar en la canción Amor entre mujeres de Dalila los sábados a la noche en el boliche, y como bien dice, es prohibido. 

Bajo estas condiciones, muchas personas empiezan a buscar su identidad como una estrategia de superviviencia, es decir, nos encontramos en un callejón en el cual no validarnos nos angustia y nos saca las ganas de vivir, o nos aceptamos o nos morimos. En otra cara de esta misma realidad, las personas que buscan las formas de vivir su deseo de ser y se aceptan, no se mueren, pero las matan. Acá parece ser que la estrategia de supervivencia de muchas personas que ejercen su mirada sobre las disidencias, se basa en una “cacería sobre los inferiores que no merecen vivir” y que alimenta el ego “del más fuerte”, escupiendo sangre y patriarcado por todos lados. 

El sistema capitalista en el que estamos inmersos hasta la médula, aprueba satisfactoriamente el devenir de los sujetos, su transformación constante en este mundo volátil es importante: hay que renovarse y estar al día y a la moda. Es el sistema que avala que todxs debemos transformarnos constantemente porque “todo cambia y evoluciona”, el ser ha sabido responder a eso; pero no nos perdamos en esta maratón, porque las transformaciones que valen son las que nos van a llevar a ser mejores dentro de este sistema, es decir, hay que transformarse para ser válido, pero sólo como sujeto de consumo. Acá la naturaleza humana de transformación y devenir debe encorsetarse desde la perspectiva de sujetos de consumo... ¿y qué pasa con los sujetos identitarios, con nuestro deseo de libertad por ser lo que somos y lo que queremos ser? Tal vez sea por eso que nos duela y nos cueste tanto dejar de dar por sentado lo que somos, y comprender y abrazar con amor un devenir constante de deseo construido. 

Cuando me cansé de odiarme, y me di cuenta que jamás me veía linda porque no era linda, sino lindo o linde, fue cuando tuve la oportunidad, redes mediante, de encontrar personas que transicionaban su identidad y su género impuesto hacia lo no binario. Sentía que no era mujer, me veía lindo, empecé a querer mi cuerpo por el solo hecho de ser y jamás lo volví a meter en la caja de la heteronorma. Pero, tampoco sentía querer autodenominarme varón porque no me autopercibía así, es en este punto donde el encuentro con personas no binarias me abrazó hasta sanarme y celebrarme. 

Las preguntas que me hacen, de la forma más amorosa y respetuosa, para comprender lo que soy disparan esta necesidad de encuentro: ¿Por qué decís que sos trans si no empezaste el tratamiento hormonal o no te operaste? ¿Por qué te consideras una persona trans no binaria si elegiste un nombre de varón? ¿Por qué te pintas las uñas si elegís una apariencia masculina? Insisto en seguir repensando la perspectiva binormativa que nos lleva a condicionar las identidades bajo una apariencia a cumplir para ser válidx. 

En este punto, busco meter presión en una cuestión particular: las personas no binarias que estamos buscando modificar nuestros documentos de identidad nos encontramos abriendo camino en un sistema que aún no está preparado para contemplarnos. Argentina es un país que posee la Ley 26.743 de Identidad de Género. Según el artículo 1o: “las personas tienen derecho al reconocimiento de su identidad de género; al libre desarrollo de su persona conforme a su identidad de género y ser tratada de acuerdo con su identidad de género y, en particular, a ser identificada de ese modo en los instrumentos que acreditan su identidad” . Al momento de llevar los trámites necesarios para modificar los instrumentos que acrediten identidad, según el artículo 6o: “Cumplidos los requisitos establecidos en los artículos 4o y 5o, el/la oficial público procederá, sin necesidad de ningún trámite judicial o administrativo, a notificar de oficio la rectificación de sexo y cambio de nombre de pila al Registro Civil de la jurisdicción donde fue asentada el acta de nacimiento para que proceda a emitir una nueva partida de nacimiento ajustándose a dichos cambios, y a expedir un nuevo documento nacional de identidad que refleje la rectificación registral del sexo y el nuevo nombre de pila”. En este punto, al pedir la rectificación del acta de nacimiento se ha logrado emitir un acta sin género alguno e iniciar otros trámites que aún están en proceso; pero no ha sido posible aún la expedición de documentos nacional de identidad ya que el sistema que los genera no está “preparado para eso” afirmaron desde el Ministerio de Gobierno Bonaerense. 

Teniendo en cuenta el articulo 13o: “Toda norma, reglamentación o procedimiento deberá respetar el derecho humano a la identidad de género de las personas. Ninguna norma, reglamentación o procedimiento podrá limitar, restringir, excluir o suprimir el ejercicio del derecho a la identidad de género de las personas, debiendo interpretarse y aplicarse las normas siempre a favor del acceso al mismo”, y considerando que nos basamos en una Ley de Identidad de Género que promueve el libre desarrollo de acuerdo a una identidad autopercibida, es importante que el Registro Nacional de las Personas se adapte a lo que la ley promueve. 

Salirnos de la heteronorma también implica, creo yo, despertarnos de ese formato normativo que nos lleva a condicionarnos incluso como sujetos identitarios. Es decir, muchas veces, rompemos un esquema y sentimos la necesidad de entrar en otro que nos valide lo que somos. Gracias a empezar a conectarnos entre nosotres, podemos empezar a construir caminos propios y diversos que no solo rompen con la binorma y la heteronorma, sino que nos da herramientas para construir nuestro propio camino con un amor propio profundo en el cual nos podamos validar a nosotres mismes bajo una red afectiva diversa que rompa con todas las normas identitarias que nos puedan llegar a presionar. 

Soy Milo, soy una persona trans no binaria; mi segundo nombre es Rocio el que eligió mi mamá cuando nací; los pronombres que me identifican son el masculino y el neutro; tengo una hija y por ello soy mamá; me abrazo y celebro mi camino. 

La difusión de información y lo que germina de leerla, debatir y compartirla nos lleva a generar mejores herramientas comunicativas para cualquiera que quiera escuchar lo que tenemos para decir, tal vez en ese afán le puedan resonar a otres estas palabras para transitar de otra manera su historia. 

(*)Bibliotecario empedernido, fotógrafo piquetero y activista trans 

Mayo de 2019 - 9 de Julio