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  • sábado, 27 de noviembre de 2021

“Los Municipios deben fomentar la agroecología”

En los últimos cuarenta años hemos perdido el 52% de los horticultores; también el 70% de la fertilidad de los suelos. La agroecología es una actividad que genera arraigo, trabajo y que modifica el rumbo. Marcelo Schwerdt es doctor en biología y Presidente de la RENAMA. Cuatro Palabras lo entrevistó en Lincoln, en una jornada de charla con agricultores y emprendedores de la zona, en el marco del Mes de la Agroecología, que se celebra en todo el país con al menos una decena de actividades diarias. “Hoy hay un montón de experiencias en todo el país y en la provincia, hay ventanitas donde ir a chusmear. No tenés excusas como funcionario público para decir “no conozco, no sé del tema, no existen experiencias”, dice. Además cuenta cómo le cambia la vida a un productor que hace la transición.

Por Martina Dentella y Santiago Muhape

“Los Municipios deben fomentar la agroecología”

Marcelo Schwerdt es actualmente es director de un centro de educación agraria. Fue durante diez años director de Medio Ambiente de Guaminí, y en medio de la pandemia, volvió a la gestión como Secretario de Turismo, Patrimonio y Desarrollo Rural Sostenible. 

Lo enorgullece haber sido parte de formación de la Red Nacional de Municipios que fomentan la Agroecología, y lo hará, según sus propias palabras, “hasta que el Estado cope el rol necesario”.

El proyecto de reconversión nació en la Dirección de Medio Ambiente, como una necesidad. Querían generar acciones en las Escuelas Rurales, para avanzar en gestiones concretas. Arrancaron con un plan de charlas de concientización y a “militar y crear una Mesa de Salud ambiental con médicos pediatras, obstetras, enfermeras”. Querían “generar un cambio significativo” y pensaron que lo mejor era una ordenanza de regulación de plaguicidas. Trabajaron con establecimientos rurales, fumigados durante los horarios escolares, también con los estudiantes secundarios que colaboraron para hacer encuestas sociales para ver: cómo veían los plaguicidas los vecinos, o si sabían cuáles se usaban. “Nos encontramos con la sorpresa de que los vecinos sí sabían qué tipos de cultivos se trabajan, qué plaguicidas se usaban y que la mayoría consideraba que la distancia mínima de aplicación debía ser de mil metros”, explica. 

Guaminí lleva doscientos meses de Mesa Agropecuaria, donde se debate qué tipo de modelo productivo es necesario. En el mientras tanto, convocaron a especialistas “de buenas prácticas” propuesto por la Sociedad Rural, de Plaguicidas en Ambiente, “para saber si es cierto que tocan la tierra y se desactivan como nos hicieron creer hace veinte años”; otro especialista sobre daño genético, “para saber cómo afecta en el ADN las mezclas que se aplican en el campo, porque es la principal herencia que le vamos a dejar a nuestros hijos”; y por último incluyeron una charla sobre alternativas productivas en agroecología. Esa fue la semilla de la RENAMA, “haberlo llevado al Ingeniero Eduardo Cerdá a que cuente la experiencia de lo que en ese momento era una burbuja de 600 hectáreas en medio de un campo envenenador compulsivo en La Aurora, Benito Juárez frente a sesenta productores agropecuarios”. “Teníamos el contradiscurso de “las buenas prácticas” que decían que sin agroquímicos no se puede”, dice. 

La charla prendió. Los productores bombardearon a preguntas a Cerdá durante más de una hora, y concretaron una nueva visita a La Aurora, con una combi que ponía el Municipio. Cuando conocen la realidad, se dieron cuenta que había un norte muy claro. Pusieron 100 hectáreas a disposición, “las que más riesgos tenían, por eso pusieron sus peores lotes para no arriesgar”. De todas formas, les fue muy bien. A los seis meses, empezó la reconversión, les fue bien, llegaron a buenas cosechas y le pidieron a Cerdá que continúe con sus visitas y acompañamiento. “Hay todo tipo de experiencias, muy buenas, buenas y regulares, pero al hacerlas en grupo se vienen perfeccionando y encontrándole la vuelta”, dice Schwerdt. 

 

-¿Se hicieron especialistas en la rotación?

-Sí, hay muchas estrategias que se fueron aprendiendo, que no implican una inversión muy grande, que son mucho más simples, pero es hasta que te das cuenta de que era por ahí. Y no endeudarte todos los años en millones de pesos, a riesgo climático. Con la agroecología lo que vemos es que la resiliencia, la respuesta para recuperarse de un período de sequía e inundación, es extraordinariamente mayor. 

 

-¿Quiénes te acompañaron en la transición?

-Con la educación formal, pedimos permiso para que nos ayuden en las materias relacionadas con la construcción de ciudadanía, para poder hacer las encuestas sociales. Después yo era funcionario público, con lo cual todo el mundo lo sabía, e hicimos relevamientos del Municipio sobre aplicaciones en Escuelas Rurales. Hubo ciclos de charlas, la agroecología se encaminó con propuestas y avances permanentes. Mi función fue acompañar a los productores, no dejar que se enfríe el tema y todos los meses convocarlos. Hacer la logística. 

 

-¿Qué herramientas necesita un Municipio para comenzar la reconversión?

-Puede pasar que no haya eco, pueden sensibilizarse, y comenzar contratando un técnico, y generar las condiciones para que los productores puedan ir hasta algún Municipio con experiencias agroecológicas. Hoy, puntualmente (por el sábado), hay once actividades en ocho provincias. Hay un montón de ventanitas donde ir a chusmear. No tenés excusas como funcionario público para decir “no conozco, no sé del tema, no existen experiencias”. 

 

-¿Qué implica la apertura de la Dirección Nacional de la Agroecología?

-La idea es que esa estructura nacional no sea un mero título, sino que le den contenido, fierro, presupuestos. Para eso hay que generar masa crítica y saber que hay un montón de experiencias y muchas personas trabajando en la agroecología. Necesitamos decisiones más de fondo, un plan de reducción de agrotóxicos de acá al 2025, y la ley de Fomento de Agroecología, para que los productores puedan tener herramientas palpables. 

 

-¿Cómo le cambia la vida a un productor que hace la transición?

-Tienen menos costos, cuando hacen pruebas se dan cuenta que tienen menos riesgos, buenos rendimientos, incluso superiores a los de la zona. Yo lo mido en la sonrisa y en la relajación de los productores. Y genera arraigo y trabajo, algo que todo el mundo profesa pero nadie hace.